El San Valentín es festejado aquí como un día de los enamorados pero también es un día de festejo del amor filial, la amistad y todo tipo de amor. Sé que es una fiesta comercial, pero es también una tradición que se transformará en comercial de acuerdo a la bola que cada uno le de al aspecto material.

Yo quisiera hablar de otro tipo de amor, ese que descubrí trabajando como enfermera, pero que tuve también que enfrentar ante la grave enfermedad de uno de mis sobrinos.

El último acto de amor de la vida y también de despedida es donar los órganos.

Sonia (cambié su nombre para respetar su intimidad) se encontró ante lo inevitable, no podía creer lo que los médicos le estaban diciendo. Diez días atrás su marido de 30 años, había salido a entrenarse con su bicicleta y había tenido un accidente, un traumatismo de cráneo que lo habían dejado en un coma profundo. Yo miraba a Sonia a través del vidrio que separaba el office de enfermería y el lugar donde estaba la cama del paciente. Veía sus cuidados amorosos, como le hablaba y le leía el diario. Nada pudo evitar que su marido entrara en muerte cerebral.

Observé entrar al equipo del INCUCAI. Sonia todavía no podía creer lo que le estaban pidiendo, en eso tiempos, la donación de órganos recién comenzaba en nuestro país y no estaba tan difundida. Ella no lo había hablado con su marido, él era-es tan jóven…

Sonia dijo que sí, firmó los papeles y pidió un minuto para despedirse, allí lo hizo como si su marido emprendiera un viaje por largo tiempo y cuyo destino final sea encontrarse en algún lugar de acuerdo a sus creencias.

Hace 14 años, hubo otro acto de amor de parte de unos padres que donaron los órganos de su hijo. Yo allí no era enfermera, sino familiar de un niño que debía recibir un hígado. Recuerdo ver venir por los pasillos del Garrahan dos médicos con una heladera portátil como las de pic-nic, allí venían un corazón y un hígado. Nunca me voy a olvidar el escalofrío que me dio pensar que allí podía estar la posibilidad de vida para otra persona y también que allí estaba el regalo que habían hecho esos padres con su decisión.

Aquí en Québec, todos los años los donadores a través de sus familias son convocados a un acto de recuerdo y de agradecimiento. Aquí en Sherbrooke tenemos un parque con un monumento donde todos los años se agrega el nombre de todas las personas que fueron donadoras de órganos y se les llama: Embajadores de la salud.

Se agranda si hacen click sobre la foto, para ver mejor el monumento

Cada uno debe plantearse antes de morir si quiere donar sus órganos y que este acto de amor sea mas fácil para la familia porque es la propia decisión del difunto. En la tarjeta del seguro de salud, en Québec, todos podemos donar en vida, piensalo.

Historias de Amor y Amistad es un evento organizado por InmigrantesCanada.com

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6 Comentarios para“El amor se mide por sus actos”

  1. Marge, como vos decis, donar organos es un regalo de vida, una nueva oportunidad para alguien.
    Yo estoy registrado como “organs donor” desde hace muchos años y la tarjetita que me identifica como tal viaja conmigo siempre al frente en mi billetera – por las dudas -.

  2. Muy lindo tu post, Ale, tienes toda la razón. Estos actos son verdaderos actos de amor y deben ser la causa de orgullo de la familia de estos Embajadores de la Salud.

    Un abrazo,

    Marxe

  3. Ale, debe ser duro para los familiares que están perdiendo a un ser querido pero me imagino el agradecimiento de los que reciben también.

  4. Sandra dijo:

    Estremecedor tu post Ale, muy lindo también.
    Tenés toda la razón, yo no soy donadora oficialmente pero ya le he comunicado a mi esposo que si alguna vez me pasa algo que lo haga por mí.
    Feliz San Valentín¡¡
    Sandra

    (mi sobrinito también estuvo en el Garrahan y aunque luego de tres años perdió la batalla, siempre quedará en nuestra memoria familiar la devoción del personal del hospital hacia los pequeños enfermitos, devoción que derivaba en delicadeza y que tenía sus fuertes fundamentos en el amor. Mis padres que acompañaron muchas veces a mi cuñada en esa larga odisea siempre cuentan el impresionante trabajo de los médicos y enfermeras de tu país. Gracias¡¡¡¡)

  5. Es cierto Sandra, nunca vi un equipo tan metido en querer salvar los chicos y con tanto cariño a toda la familia. Lamentablemente mi sobrino también murió pero no me puedo borrar la imagen de los médicos abrazados a mis cuñados llorando todos.

  6. Ale, un hermoso gesto de Amor. Excelente post.

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