Voy por la asistencia al tercer casamiento en Québec , el primero había sido también de un compañero de trabajo de Juan Carlos, solo habíamos sido invitados a la soirée (después de la fiesta donde se invita a los íntimos se hace un baile y se invita a todos los conocidos), el segundo era un casamiento de argentinos y por civil, pero nos faltaba la iglesia y la fiesta de uno integramente quebecoise.
El fin de semana pasada nos trasladamos a un pueblo llamado Lac de la tortue en las afueras de Trois Rivières para asistir al casamiento de un joven compañero de oficina de Juan Carlos.
El casamiento por la iglesia se hizo a las 14,30 hs (con esta canícula!). El cura muy simpático, la gente mas descontracturada y mas informal, incluso la ceremonia es ”menos seremoniosa” que en los casamientos que he concurrido en Argentina. La fiesta se hizo en una Érablière (llamada popularmente cabane à sucre y que hacen comidas con erable), aquí creo que la pifiaron porque el lugar está preparado para recibir muchas personas pero en abril (tiempo de la colecta de erable) y no en julio con un calor de 33 grados, el lugar era caluroso. la cena (a las 18 hs) estuvo muy buena, salvo el calor. Los novios y sus familias re-simpáticos. En cuanto a la vestimenta nos encontramos con mujeres vestidas de largo, de cortyo elegante y otras vestidas como para ir al supermercado. Lo mismo los hombres, los había con traje, de sport elegante y otros con bermudas y ojotas (eso sí, ojotas de las caras).
Por primera vez, y sin ser una boda americana de las que se ven en las películas, vi ” las damas de honor” (generalmente amigas o parientes de la novia) y los ”caballeros de honor” (amigos y parientes del novio). La novia llegó en un carro tirado por un caballo que guiaba una mujer con sombrero de paja. Aallí venían la novia, su madre y una damita de honor. El novio llegó con sus acompañantes en un coche con moño de casamiento. La novia entró acompañada por su padre y su madre (igualdad entre hombre y mujer!!!!!). El sourvenir era un CD de una compilación de fotos de los novios desde que eran chiquitos.
Para nuestra idiosincracia sería imposible, pero aquí, donde los norteamericanos son muy prácticos, la fiesta la pagan todos los asistentes (el cubierto salía 40 dólares). En mi opinión, está bárbaro igual que el baby shower
Aquí algunas fotitos (haciendo clik sobre ellas, se agrandan):
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2 Comentarios para“Revista Salût presenta: Historias de casamientos”
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Genial que los invitados paguen la fiesta!!! Muy buena idea, aunque me parece que no es lo general, verdad?
la verdad es que es al único que he ido a la fiesta así que no sé si es en todas