Votamos!

urna 2Hace un rato fuimos con JC a votar a la escuela de nuestro distrito. Para nosotros era importante conocer un poco a los candidatos porque es nuestra ciudad y lo que propongan va a influir en nuestra vida diaria. JC y Valeria habían ido a una reunión de candidatos a intendente  y yo me leí todas las plataformas de los 5 que se presentaban. Dos candidatos pertenecían a partidos políticos locales, los otros tres eran independientes, uno de ellos era inmigrante africano con 10 años de residencia en Sherbrooke. Solo uno de los 5 era mujer.

Es la primera vez en este país, así que teníamos miedo de meter la pata, no sabíamos como se votaba aquí. Cuando llegamos nos encontramos en la puerta con los candidatos a concejales del distrito que te saludaban al entrar luego entregamos un cartón amarillo que había llegado días antes a casa donde estaba el lugar para votar y el número de mesa. En cada mesa de voto hay una hombre y una mujer que atienden al votante de sexo correspondiente. En la misma mesa en el extremo hay un especie de biombo de cartón que hace de cuarto oscuro. Le dije a la señora: es la primera vez que voto en el país me explica? era muy, muy fácil: me entregaron dos cartones plegables y un lapicito, había que rellenar el circulo en el nombre del candidato a intendente (alcalde o maire) elegido y en el otro cartón el nombre del concejal, luego plegar el cartón y sacarle una especie de cupón del extremo que tiene un número y entregarselo a la gente de la mesa, luego meter los dos cartones plegados en una urna también de cartón que no tiene una ranura sino un agujero justo para que entre el cartón plegado. Tuvimos que mostrar una pieza de identidad y no te dan ningún comprobante, total aquí el voto no es obligatorio por lo que no lo van a pedir en ningún lado, pero creo que ellos sí tildan algo en su padrón. La señora de la mesa me preguntó como votábamos en Argentina y se sorprendió que usaramos sobres.

Me encantó la simplicidad del ”cuarto obscuro” si lo usaran en Argentina se evitarían la desaparición de boletas, claro que con la cantidad que hay no entrarían dentro del biombo!

Uno de los candidatos a concejal nos llamó por teléfono para recordarnos que fuéramos a votar (debe llamar a cada uno de los potenciales votantes del distrito?)

Miradas extranjeras en Argentina. Algo sobre las elecciones.

Unos jóvenes francéses estudiantes en Québec están haciendo un viaje a gran parte de la Argentina y en esta página dejan sus impresiones y unas muy buenas fotos. Son muy interesantes sus comentarios.

Sobre política: Ayer hubo elecciones, sin mucha alaraca ni pancartas. la gete fue a trabajar y solo los chicos no tuvieron escuela.

Solo puedo decir que fué reelecto  Jean Charest, primer ministro de Québec y diputado por Sherbrooke y que el patido Liberal (de J. Charest) sacó 66 sillas en el Congreso, 51 le parti Québécois, 7 Acción democratica quebecoise y 1 Québec solidario (este último partido es muy chico aún y nuevo por lo que lo festejaron como un gran triunfo.

El campo, la oligarquía y los piqueteros

Estos días no puedo de dejar de pensar en mi papá, si viviera, me gustaría conversar sobre este bolonqui que se armó por las retenciones al campo, el paro y el apoyo de una parte de los piqueteros al gobierno argentino.

Mi padre pertenecía a una familia de la oligarquía argentina, pero era una oveja negra, estudió asistencia social y se casó con una enfermera, cosas que no eran nada cool para su familia de doble apellido ilustre.

Si bien mi padre de chico iba al campo de sus tíos, tenía niñera y viajaba en un vagón de ferrocarril donde se tomaba el té con tazas de porcelana, se acordaba siempre de las conversaciones de su tío negandole una escuela a los peones porque, si aprendían a leer, iban a reclamar sus derechos leyendo el estatuto del peón. Esa historia marcó a mi padre y se fue alejando de su familia (salvo de su hermana a la que quería mucho) acercándose mas a la de mi madre, una familia de clase media baja de origen italiano que lo recibió afectuosamente.

Si mi padre viviera estaría de acuerdo con las retenciones, para que la ganancia del campo no quede entre unos pocos, si lo que se retiene realmente va a servir para ayudar a mejorar la vida del resto de la gente y no para que lo que se retenga se lo quede el gobierno de turno para repartirlo entre sus funcionarios.

Si mi padre viviera, tomaría el té a las cinco, le gustaría subir a un caballo, jugar al polo y comerse un buen asado con cuero, pero iría también a la villa a tratar de conseguirle trabajo a la gente, jamás los trataría de “negros villeros” y tomaría unos mates con tortafritas en el patio de una humilde casa, tan cómodo como en la mejor mansión.

Siempre pienso que esta vida está llena de gente buena que tiene la independencia de no ir con la manada y no dejándose influenciar y otra gente que tiene mucho odio, resentimiento, discriminación a los que no son como ellos y lo único que desea es que el otro desaparezca.

Eso es lo que creo que hoy pasa con alguna gente del sector del campo y con algunos líderes piqueteros, entre tanto odio no se puede construir nada.

Si mi padre viviera, no sé si estaría contento que vivimos en Canadá, pero sí estoy segura que hubiera respetado nuestra decisión de inmigrar. Quizás nos vendría a visitar y lo veriamos charlando con la gente de aquí sobre las mil y una historias de sus ancestros irlandeses (esas historias dan para varios post).

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